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Monday, May 23, 2011

Comentario de Rocío Cano a una de nuestras lecturas

Hola Carlos, te envio una primera lecturita. Queda pendiente otra que la termino en cuanto tenga un ratito. He dado mi opinion y valoración ( aunque me he enrollado un poco) ya que era cortita.
un saludito!!
Bonsoir! À demain!!

¡Hola a todos!
Por fin he podido pararme y dedicarle un poquito de mi tiempo a una de las lecturitas propuestas por nuestro señor coordinador. Entre todas, he seleccionado “A vista de pájaro” y resulta ser un artículo del periódico El País sobre el abandono y fracaso escolar.
Sabemos todos que antes o después, mucho de nuestros alumnos deciden abandonar su carrera educativa y poco a poco han ido despertando un desinterés desmesurado hacia la lengua, las matemáticas, el inglés… ¿Por qué? ¿Cuál sería el principio de este final?
Me sorprende leer que los 19 años es la edad límite considerada como abandono escolar temprano, y es llamativo que a partir de esta edad no funcione ninguna medida para reenganchar a un joven.
Considerando este dato me gustaría destacar que muchos de nuestros adolescentes vuelven a retomar sus estudios una vez probado el mundo laboral, ya que madurada su mente, toman conciencia de no poder llamar a la puerta de muchas empresas y pasan a formar parte de una gran lista de desempleados.
Cierto es que a lo largo de este camino son varios los factores que influyen. Partiendo de la primaria, muchos niños presentan un currículo que no corresponde con su realidad: es notable que todos los alumnos tienen “buenas notas”. Habría que preguntarse, pues, ¿es que no existen alumnos con dificultades? ¿Qué peso tienen los contenidos? ¿y la actitud? Muchos de estos alumnos llegan a nuestras manos sin haber tenido unas medidas de atención a la diversidad adecuadas y creo que es en esta etapa donde habría que pararse a pensar por qué no existen unas medidas eficaces para despertar el interés del alumno. Su actitud, su comportamiento, su saber estar son premiados en sus primeros años de educación, pero no se piensa en lo perjudicial que puede resultar para un alumno que no ha asimilado unos contenidos mínimos.
Desde mi propia experiencia y participación en el Taller de Jardinería propuesto en el centro docente en el que trabajo, he de destacar la existencia de alumnos que presentan un desfase curricular bastante profundo y su actitud y comportamiento se han visto desfavorecidos a causa de su desinterés provocado por su aburrimiento en el aula.
Es considerado muchas veces que un buen profesor es aquel que consigue en todo momento motivar y despertar al alumnado un interés por la materia, pero hemos de creer que no es acertado. Resulta difícil el día a día con alumnos que ya presentan un fracaso social y familiar, dónde la participación de los padres es fundamental.
En definitiva debemos plantearnos que la culpa del fracaso escolar no es siempre del sistema y del profesorado, sino que debemos participar conjuntamente en la educación de nuestros jóvenes, con la colaboración de todos.

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